Noticia 17/04/2026, 10:04 a. m. Vistas: 35
Salud de Miguel Rodríguez Orejuela reabre debate judicial en EE. UU.: pide libertad por razones humanitarias
El nombre de Miguel Rodríguez Orejuela, uno de los antiguos líderes del extinto cartel de Cali, vuelve a ocupar la atención pública, esta vez no por su historial criminal sino por su delicado estado de salud. A sus 82 años, el exnarcotraficante solicitó ante una corte de Estados Unidos su libertad, argumentando que padece una condición médica grave que le impide valerse por sí mismo.
De acuerdo con la solicitud presentada por su defensa, Rodríguez Orejuela sufre demencia vascular avanzada, un trastorno neurodegenerativo que habría provocado un deterioro cognitivo irreversible. Los documentos judiciales señalan que el exjefe del cartel presenta episodios constantes de desorientación, pérdida de memoria y confusión severa, al punto de no reconocer en ocasiones el lugar en el que se encuentra.
Los abogados sostienen que su estado es crítico y que requiere asistencia permanente para actividades básicas, incluyendo la toma de medicamentos y su cuidado diario. Además, cuestionan las condiciones de atención médica que ha recibido en prisión, asegurando que no son las adecuadas para un paciente con su nivel de deterioro.
Aunque una primera solicitud de libertad fue rechazada, el caso ha tomado un nuevo rumbo y ahora está en manos de un juez federal, quien deberá evaluar si las condiciones de salud del recluso justifican una liberación por razones humanitarias, figura contemplada en el sistema judicial estadounidense en casos de enfermedad grave o incapacidad extrema.
Rodríguez Orejuela fue extraditado a Estados Unidos en 2004 y desde entonces ha permanecido recluido, cumpliendo condenas por narcotráfico. Su situación actual abre nuevamente el debate sobre los límites entre la justicia, el castigo y las consideraciones humanitarias en casos de reclusos de avanzada edad y con enfermedades terminales o degenerativas.
Tras más de dos décadas en prisión, la decisión que adopte la justicia estadounidense será determinante para definir el futuro de uno de los nombres más recordados en la historia del narcotráfico en Colombia.
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