Noticia 21/01/2026, 8:37 p. m. Vistas: 18
¿Qué falta para que el proyecto de traslado del Zoológico de Barranquilla a la Ciénaga de Mallorquín sea una realidad?
Barranquilla / Atlántico
Barranquilla, 21 de enero de 2026.
El proyecto de reubicar el Zoológico de Barranquilla hacia un predio cercano a la Ciénaga de Mallorquín aún se encuentra estancado, pese a que en los últimos años ha ganado consenso técnico y ha surgido un lote viable donde podría desarrollarse. 
La opción más sólida hasta ahora es un terreno de propiedad del Grupo Argos, ubicado entre Ciudad Mallorquín y la Ciénaga de Mallorquín, que cumple con los requisitos ambientales y de espacio necesarios para un zoológico moderno. Sin embargo, varios factores impiden avanzar hacia su ejecución. 
Obstáculos principales:
• Falta de decisión política formal: No existe todavía un acto administrativo que respalde el proyecto ni un cronograma claro para su implementación. 
• Conflicto territorial: Parte del terreno se encuentra en disputa entre los municipios de Barranquilla y Puerto Colombia, lo que exige acuerdos interinstitucionales antes de iniciar cualquier obra. 
• Desafíos financieros: El traslado y adecuación de un zoológico que alberga cerca de 700 animales demanda inversión significativa en infraestructura especializada y logística, y aún no se ha definido de dónde provendrán esos recursos. 
El debate se ha intensificado tras revelarse que el zoológico enfrenta un déficit financiero, lo que ha obligado a ajustar las tarifas de ingreso y pone de manifiesto la dificultad de sostener la infraestructura actual. 
La Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla —que administra el zoológico— sostiene que la reubicación es la única manera de garantizar un centro de conservación moderno, orientado a la educación, el bienestar animal y la conexión con otros proyectos ambientales en la ciudad, como el ecoparque de la Ciénaga de Mallorquín. 
Mientras tanto, el proyecto sigue en una fase de expectativa, a la espera de decisiones institucionales y acuerdos que permitan iniciar un proceso que, según especialistas, podría transformar la oferta ambiental y educativa del Atlántico.
Publicidad