Noticia 4/09/2026, 9:14 a. m. Vistas: 9
Oker, el guardián de cuatro patas del festijazz en Mompox
Mompox tiene una manera particular de recibir a sus visitantes. Lo hace entre calles de arquitectura colonial, plazas que parecen detenidas en el tiempo y sonidos que, durante estos días, convierten la ciudad en un gran escenario de jazz.
Pero entre trompetas, saxofones y cientos de personas caminando por sus calles, hay un integrante del dispositivo de seguridad que difícilmente pasa desapercibido.
Se llama Oker.
No llegó a Mompox para disfrutar del FestiJazz. Su misión es otra. Este canino de la Policía Nacional recorre junto a su guía los diferentes escenarios y puntos estratégicos donde se concentran propios y visitantes, atento a cualquier señal que pueda contribuir a mantener la seguridad durante la celebración.
Su paso es disciplinado. Su mirada, alerta. Mientras algunos turistas lo observan con curiosidad y otros aprovechan para fotografiarlo, Oker continúa con su labor como si las luces, la música y el movimiento a su alrededor fueran parte de la rutina.
Y, en cierta forma, lo son.
Detrás de su apariencia amigable hay horas de entrenamiento, disciplina y una capacidad olfativa extraordinaria, características que convierten a los perros de la Policía en aliados fundamentales para las labores de prevención y control.
Oker no trabaja solo. Hace parte de un dispositivo de seguridad integrado por más de 300 hombres y mujeres de la Policía Nacional, desplegados en calles, plazas, escenarios culturales, sitios turísticos y sectores de mayor afluencia durante el FestiJazz Mompox 2026.
Cada uniformado tiene una tarea. La de Oker comienza muchas veces allí donde los sentidos humanos no alcanzan.
“Oker es un compañero más de nuestros policías y representa el importante trabajo que realizan nuestros caninos en materia de prevención y seguridad”, explicó el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar.
El oficial destacó que el canino acompaña las labores de seguridad para que propios y visitantes puedan disfrutar de Mompox con tranquilidad y aprovechó para hacer un llamado a la tolerancia, el respeto y la sana convivencia durante la fiesta.
Quizás Oker nunca llegue a entender por qué miles de personas se reúnen en Mompox, por qué las trompetas y los saxofones rompen el silencio de las noches o por qué algunos visitantes se detienen para observarlo.
Lo que sí reconoce es la voz de su guía.
Sabe cuándo avanzar, cuándo detenerse y cuándo concentrarse. Conoce la misión para la que fue entrenado y la cumple sin importar que alrededor suyo suene una banda, pase una multitud o se enciendan las luces de un escenario.
Hay una historia que suele recordarse cuando se habla de la relación entre los perros y los seres humanos. En 1870, el abogado estadounidense George Graham Vest pronunció un célebre alegato en defensa de un perro llamado Old Drum. Aquellas palabras terminaron convirtiéndose en un símbolo de la fidelidad de estos animales y ayudaron a inmortalizar una frase que ha sobrevivido generaciones: el perro es el mejor amigo del hombre.
Más de un siglo y medio después, en las calles de Santa Cruz de Mompox, esa vieja historia parece encontrar un nuevo capítulo.
Mientras el jazz pone la banda sonora de la ciudad y las calles coloniales reciben a visitantes de distintos lugares, Oker sigue caminando.
No busca aplausos. No entiende de escenarios ni de festivales.
Simplemente cumple su misión.
Olfatea, observa y acompaña.
Y entre la música y la multitud, este guardián de cuatro patas se convierte en uno de los rostros más particulares de la seguridad del FestiJazz: un policía que no necesita uniforme para ser reconocido, porque lleva su misión en cada paso.
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